lunes, 25 de abril de 2011

El arte visto como una manera de expresar nuestros sentimientos

Por Mariana Echeverri Palacio

En su infraestructura se halla un importante archivo histórico y fotográfico de la ciudad, la fonoteca, biblioteca, el centro de documentación, la galería de arte y la sala del Museo Rafael Uribe Uribe, ubicado en la Plaza Botero. Su cúpula sirve como auditorio y lugar de proyección de películas.

Gerardo Pérez Peñaranda trabaja allí hace diez años y es el responsable de las comunicaciones de la Secretaría de Educación, en la dependencia de Dirección de Fomento a la Cultura.

En este sentido le corresponde divulgar los programas, eventos y servicios que ofrece la entidad, a través de boletines de prensa, de medios institucionales que tiene la dependencia como tal; asimismo, es responsable del contacto directo con los medios de comunicación como con otros públicos.

Su trabajo lo realiza con medios como el boletín institucional que se edita cada mes. Tienen página web y acuden al free press a través de los comunicados de prensa que se envían a los medios de comunicación, como la televisión y la radio para su difusión.

Además tienen bases de datos bastante amplias de agentes culturales en las diferentes manifestaciones y también de públicos que están pendientes de sus eventos.

En este momento tienen el Salón Departamental de Artes Visuales, que es el evento más grande que se realiza en el departamento en cuanto a esta práctica artística.

El 19 de diciembre inauguran el salón de fotografía Arte Joven, en el que personas entre los 14 y 26 años presentan su visión sobre el paisaje natural de Antioquia, a través de la cámara fotográfica.


¿Qué exposición fue la mejor y cuál le llamó más la atención al público?


“Todas las exposiciones. Cada quien tiene su mérito, pero sí tenemos presente la parte de la dedicación de los participantes y de la amplitud de la convocatoria”.
Para Gerardo, el Salón Departamental de Artes Visuales es el más grande y significativo, ya que presenta el estado del arte visual del departamento de Antioquia a partir de las propuestas que presentan los creadores autodidactas, estudiantes y profesionales.

Hubo una exposición que se llamó La Independencia de Otros Utopías. Un Maestro Monteriano también gustó mucho y otra que se llamó Icaros, que fueron varias representaciones de ese mito griego. Todas las exposiciones tienen su público y les gusta.


¿Para qué sirve el arte en la vida suya o la de las personas?

“El arte es una re-contextualización de la realidad que vive la gente. El artista lee el entorno, lo reconfigura y lo presenta a la luz de esa visión particular que él tiene, que le dicta la creatividad, el ingenio y también de sus propias aspiraciones.
Yo creo que desde esas medidas, el arte sirve para entender la realidad, para transformarla y para plantear los escenarios como el artista considera que deben ser los ideales y necesarios para que la sociedad se pueda realizar prósperamente”.
¿Cómo se identifica usted con el arte?

“Lo valoro no solo por ser manifestación de la creatividad del ser humano, sino también de la identidad de una comunidad, de sus valores, de lo que somos y de lo que queremos ser”.

¿Qué está de moda en el arte?

“Actualmente se puede decir que desde lo plástico de las artes visuales está de moda la fotografía intervenida, es decir, cómo los paisajes, los parajes, son transformados para convertirlos en arte.
Están de moda también las instalaciones y las técnicas místicas, en las cuales el autor, a partir de la composición, deja un trabajo que integra no solo la pintura sino que logra meter otras técnicas para configurar así su obra”.

¿De todas los artes cuál es la que más le llama la atención o le gusta?
“No me inclino especialmente por alguna, pero me gusta la danza porque es un movimiento del cuerpo único que transmite.
La música tiene un poder inmenso que es la conmoción del ser humano, no solamente en lo material sino también en lo espiritual.
Hay que ver los niños en comunidades inclusive marginales y pobres cómo por medio de la música logran proyectar las artes visuales que nos permiten concebir el medio en que se vive. Destacaría eso porque son de alto impacto social”.

En el Zoológico Santa Fe, el “vivario” vive de día y de noche

Por Daniela Arango Loaiza
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Cuando una persona empieza su trabajo como intérprete ambiental en el Zoológico Santa Fe, de Medellín, tiene la capacidad de ofrecer información sobre cada una de las especies que hay en el parque y puede promover el cuidado del medio ambiente a través de talleres de contacto, guías diurnas y nocturnas, capacitaciones y charlas a diferentes grupos o instituciones.

Es el caso de Gustavo Valencia, de 28 años de edad, licenciado en ciencias naturales de la Universidad de Antioquia y quien lleva trabajando en este parque diez años. En ellos se ha encargado del cuidado de los animales y de los intercambios con otras especies.

Después de cuatro años se interesó por el grupo de los reptiles y con ayuda del biólogo Juan Pablo Gómez creó el vivario del que saca mucho provecho, pues ha logrado la reproducción de ranas durante todo el año, lo que ha servido para tener un buen intercambio con otros zoológicos importantes de Colombia.

La idea de crear un vivario surgió gracias a la necesidad de tener un lugar en el zoológico donde la gente pudiera ver y detallar los diferentes tipos de animales que son desconocidos y de los cuales se tiene tan poca información porque infunden temor y desagrado, pero que al final llaman la atención de cualquier persona.

Se le llamó “vivario” ya que hace relación a un mundo de artrópodos, reptiles y anfibios.



Se puede decir que “es un universo profusamente habitado, cuya riqueza ubica a Colombia en el tercer lugar en megadiversidad del Planeta”. Estas son algunas de las palabras que expresa Gustavo Valencia con gran entusiasmo, ya que es uno de los lugares que le brindan mayor tranquilidad y excitación durante su labor en el Zoológico Santa Fe.

La principal labor de este intérprete ambiental es velar por el cuidado de las diez especies que habitan en el vivario y de las diferentes clases que existen que se dividen en reptiles, arácnidos, peces, anfibios, y en especial por la reproducción de ranas venenosas.

La especie del vivario más numerosa en la que se centran en estudiar y analizar son las ranas venenosas. Gustavo se interesa en la investigación de su reproducción.

Considera que en este momento el Zoológico Santa Fe es el único en Colombia que reproduce las ranas en cautiverio.

Al igual que las ranas venenosas, las otras especies son muy importantes en el vivario del zoológico. En la mayoría de animales se realiza un mantenimiento del hábitat de dos veces por semana. Solamente el sostenimiento de los arácnidos es una vez por semana.

Gustavo cuenta detalladamente el proceso de reproducción de las ranas venenosas porque lo considera lo más importante e interesante del vivario y de qué manera ha logrado interesantes experimentos.

Este proceso de reproducción empieza cuando las ranas se aparean; el macho siempre está sobre la espalda de la hembra. Al cabo de un mes las ranas desovan sobre una bromelia que compone gran parte de su terrario. Enseguida las ranas ponen sus huevos sobre esta planta que conserva siempre su humedad.

Gustavo explica que tiene que ir cuidadosamente a cada uno de los terrarios y saca las bromelias para levarlas al laboratorio donde tiene varias incubadoras hechas de plástico y llenas de agua. Allí deposita los huevos y al cabo de un mes empieza a salir de cada uno de ellos una “colita”, tomando la forma de renacuajos. Después se le debe suministrar un alimento muy pequeño llamado “pescarina”, especial para su desarrollo.

Después de un par de semanas las partes del cuerpo de los renacuajos empiezan a salir y de inmediato es hora de sacarlos del agua para llevarlos a un terrario solo de crías. Al poco tiempo se les empieza a suministrar insectos como alimento y son llevados a los terrarios de las ranas adultas para continuar su ciclo. Esto se hace separando cada especie para evitar híbridos.

Esta actividad, como contó Gustavo, se hace durante todo el año y para evitar la sobrepoblación se hacen intercambios con otros zoológicos por otras especies o por animales que no necesariamente son ranas.

Los cuidados que se deben tener con estos animales y sus experimentos son muchos: “A algunos de nosotros, los encargados del vivario, nos han pasado accidentes, la mayoría relacionados con manipulación de animales como por ejemplo mordiscos o persecuciones de alguna especie”.

Por último, Gustavo expresa con gran alegría que este trabajo lo considera como su mayor pasión y que cada día los descubrimientos y estudios que hace de estas especies lo motivan a seguir en sus investigaciones, ya que desde pequeño ha tenido una obsesión con los reptiles y anfibios que son los animales de mayor número en el vivario.

domingo, 24 de abril de 2011

Mr. Flunk, la invención de un joven que se suma a la nueva generación musical

Por Felipe Zambrano


Con dos baquetas en sus manos, un redoblante en medio de sus piernas, "toms" y platillos a su alrededor. Así gasta la mayor parte del tiempo Julián Esteban Zambrano, un santandereano residente en la ciudad de Bogotá, ingeniero de sonido de tan sólo 22 años de edad que nació con la música recorriendo sus venas.

A sus 12 años hizo parte de una banda sinfónica en Barrancabermeja, Santander, tocando la batería y percusión en general. Al pasar el tiempo siguió aprendiendo empíricamente y, en algunas oportunidades, tomó clases con profesores individuales. A los 16 años Julián se dio cuenta que la música no era sólo los ritmos comerciales que se escuchaban en su ciudad natal: vallenato, reggaetón y salsa; descubrió géneros que comenzaron a cambiar su perspectiva como músico cuando entró a la Universidad de San Buenaventura, en la capital colombiana.

Comenzó a escuchar rock and roll, el blues, el jazz, el funk y el soul, entre otros, interiorizándolos y vinculándolos a sus estudios musicales empíricos. También se abrió a géneros comerciales como el tropipop, latin y el folclor, para crear mezclas que resultaran muy interesantes para quienes lo escuchaban.
Actualmente Julián se encuentra inmerso en dos proyectos musicales: uno netamente comercial "para tratar de entrar en el mercado con el rockfolclor y el tropipop", con el nombre de Pa´lo alto, y el otro algo más underground que sí es el encanto musical de este joven. Un proyecto enteramente "funkero" con influencias de jazz, góspel y un poco de soul, al cual llamó Mr. Flunk (More than rock, blues and funk).

Mr. Flunk es una banda conformada por seis jóvenes. Cuatro de ellos, incluyendo Julián, son ingenieros de sonido. Durante mucho tiempo han estudiado música folclórica y también la que Julián llama, underground o no comercial. Los dos cantantes con los que cuenta la agrupación han interpretado canciones desde muy pequeños de manera amateur.

Julián apoya el talento colombiano. Por ello este segundo proyecto, Mr. Flunk, está influenciado por algunas de las tantas bandas nacionales, musicalmente muy elaboradas, a las que se les da poca oportunidad para ser escuchados, como “The black cat bone”, “Seis peatones” o “Smoking underdog”. También con artistas internacionales como BB King y Budy Guy.

"Toda esa rama que no solamente se queda en un género sino que ha ido explorando varios géneros clásicos para crear un todo mucho más rico", explica.

Con gestos, Julián Esteban Zambrano demuestra su preocupación al momento de realizar una crítica a la música comercial y a los jóvenes contemporáneos en Colombia: "No es menospreciar ni demeritar el trabajo que hacen artistas como “Sin ánimo de lucro”, Fonseca y todos los contemporáneos que están haciendo ese folclor, y rock folclor, como Pescado vivo; de hecho, admiro a algunos integrantes de éstas bandas, son excelente músicos”.

“El punto es que el tipo de música que escucha la mayoría de personas en Colombia es de esa clase, como pop, latín, pero la gente en general no lo tilda así sino que simplemente dicen: suena rico, tiene buena letra, pasable; no hablan en metáforas, la prosa no es tan elaborada sino que da un mensaje completo, fácil de aprender y pegajoso, muchas son superficiales, no puedo generalizar porque no he hecho el estudio estadístico."

Disgustado, moviendo las manos, mira hacia los lados girando bruscamente la cabeza hacia los lados diciendo: "Muchas canciones son triviales, muy vacías, hablan de bobadas, cosas que no trascienden y otras canciones que uno diría: hombre, a pesar que el sonido no es muy elaborado y las notas son do, mi, sol que es el chiste de los músicos, porque son las mismas notas siempre, están dando algo”.

“En su mayoría, en mi criterio, es un género que no exige una elaboración profunda y el caso es ver cómo muchas de las bandas están constituidas por personas que nunca han estudiado música y no han cogido una guitarra y tienen el don para crear y escribir, se preocupan por ir más allá aunque, reitero, no es generalizar, es simplemente hablar de muchas cosas que están pasando en la música comercial”.

“Es muy claro que en el comercio colombiano y en muchas partes está muy sesgado el target, es decir, la gente está enfocada en sólo unos tipos de género, que son los que bombardean los medios: reggeatón, tropipop, pop y un poco la electrónica últimamente, pero hay otros tipos de géneros que están hambrientos por salir a mostrar una calidad excelente de producción, literatura, composición, mezclas pero no les han dado la oportunidad. Hay muchos casos en Colombia. Por estas razones se creó Mr. Flunk."

Pese a que existen muchas bandas del nuevo movimiento musical underground, con integrantes estudiados y canciones muy trabajadas que ponen en práctica y destapan los géneros no comerciales, todavía no pueden vivir de esta música porque el consumidor está encerrado en un sólo tipo de género, la música comercial, como la llama Julián.

El crecimiento de esta clase de bandas es impresionante. En Bogotá hay alrededor de 30 bandas, incluida Mr. Flunk, influenciadas por géneros no muy comerciales como lo dice Julián, el blues, el jazz y el funk.

¿Qué pretende usted con la banda Mr. Flunk con respecto a la cultura musical?

"Queremos seguir aumentando el nivel musical; enriquecer esta cultura underground que se está levantando para que de aquí a cinco años haya una igualdad en los diferentes géneros que se proliferan en los medios. Al menos en Bogotá hay dos o tres emisoras máximo que se encargan de trasmitir todo tipo de géneros. En su mayoría las emisoras y los canales que muestran la música, sólo se van por un lado”.

La banda en este momento se encuentra realizando la pre-producción de su primer sencillo en el home studio de Julián. Una mezcla de jazz y un toque de blues, es lo que sonará en las redes sociales de todo el mundo, método de comercio que utilizará la banda para comenzar en enero del próximo año su propagación.

Julián y su banda Mr. Flunk quieren construir un producto musical bien elaborado, estudiado y muy producido. Esperan el respaldo de la juventud contemporánea.

Una amante del arte

Por Mariana Medina

Marcela Ramírez, una artista nata, realizada y capaz.




 Llegué al taller de Marcela Ramírez más o menos a las 11:00 a.m. El día estaba frío y las calles inundadas de agua. Su taller estaba decorado con cuadros y pinturas, las mesas, el piso y las sillas estaban un poco desgastadas, pero adornadas con colores cálidos, llenos de recuerdos y de emociones plasmadas en pequeñas gotas de pintura.

Cuando entré al taller vi que Marcela estaba en una mesa pintando unos marcos, y cerca de ella había una pequeña niña de unos 4 años de edad haciendo un cuadro creativo y soñador. Mientras tanto la artista le decía a aquella niña: ¿Cómo vas Nati?, deja que se seque y le ponemos el cremita”. Luego se volteó, me miró e instantáneamente me dijo: “Sigue Mariana”.

“Los niños son artistas que alimentan con su frescura”.
Yo por supuesto entré y me senté cerca de ella. Su actitud al principio era un poco distante y aunque no era la primera vez que hablábamos se notaba un poco aislada del ambiente. Empezamos a conversar sobre cosas un poco superficiales y fuimos entrando así en calor. El ambiente se tornó cálido y las preguntas fueron saliendo de mi boca sin ningún afán.

El olor a pintura y las respuestas lentas pero sabias iban surgiendo a medida que transcurría el tiempo, sus manos y sus ojos no me miraban pero estaban presentes. Mientras seguía pintando, le pregunté qué significaba el arte para ella, y sin más preámbulos, me dijo clara y concisamente:

“El arte es una compañía y una forma de expresión inigualable que nunca desaparece, siempre está presente cuando necesitamos de su ayuda, nunca nos decepciona y es un recurso muy positivo para la vida ya que se trata de un desahogo constante de emociones”. Al mismo tiempo de la claridad de sus palabras yo comprobaba la veracidad de su talento.

Con los ojos iluminados y las manos llenas de pintura, me dijo que no se arrepentía de haber escogido el arte como forma de vida, pues se sentía realizada y agradecida con la pintura, el teatro y el baile ya que según ella le han dado momentos de dicha a lo largo de su vida.

Marcela Ramírez es una artista nata, realizada y capaz que desde los 6 años empezó a dedicarse al arte. Desde niña sus padres le brindaron mucho estímulo en esta área, pues veían una fuerte inclinación artística en ella.

Estudió artes plásticas en la Universidad de Antioquia pero no terminó y aunque dice que le hubiera gustado terminar su carrera menciona que un artista tiene que tener un talento nato que no se aprende, se tiene pero se debe desarrollar. “El arte es una decisión consciente de la vida”, afirmó la artista.

Mientras pintaba sus cuadros, Ramírez decía que “el artista es muy egoísta, pues está centrado en su arte, por ello el beneficio y la gratificación es más que todo propia”.

Sin embargo, esta artista ha sabido equilibrar ese egoísmo propio enseñándole a niños y adultos todo lo que sabe y lo que ha aprendido a través de los años, por ello se siente muy orgullosa y con una estabilidad necesaria para vivir en perfecta plenitud.

En medio de alegría y entusiasmo, Marcela mencionaba que “los adultos se pueden analizar más y los niños son artistas que alimentan con su frescura“. La artista reparte sus días en clases de ballet, pintura y teatro para grandes y pequeños, por eso sus días están rodeados y administrados por el arte.

Aparte de ser una mujer con un gran carisma y dulzura, es muy llamativa físicamente, tiene una estatura media, sus ojos son grandes y de un color muy extraño. En un primer momento me pareció ver sus ojos negros, pero a medida que iba pasando el tiempo, empecé a ver que se tornaban de un color un poco más claro. Su mirada era pura y su sonrisa transparente y deslumbradora.
El arte como forma de vida.

Los minutos pasaban rápido y los ánimos de ambas aumentaban al hablar del arte. Ella con un sentimiento de satisfacción me contaba lo que la inspiraba a la hora de pintar, de bailar y de actuar. Mencionaba que cuando pinta, son los colores y las emociones los que la inspiran, y a la hora de bailar, es la música.

Por último, mientras se limpiaba las manos me dijo que el teatro abarca todas las artes. “El arte me ha enseñado a apreciar el mundo sensible del hombre, las cosas bellas, a observar la naturaleza y a fijarme especialmente en los detalles y las minucias”.

Emociones plasmadas en pequeñas gotas de pintura.

Marcela afirmó, con una sonrisa levemente dibujada, que cuando las culturas de los países se destruyen, lo único que queda es el arte que hace la historia de un país. En un instante me miró a los ojos y me dijo: “Sin arte no hay cultura y mucho menos historia, el arte es historia que se va construyendo con los años. Los monumentos, la arquitectura, las tallas y las esculturas son analizadas por medio del arte”.

Esta antioqueña se define como una mujer disciplinada, constante, sensible y enamorada de su trabajo, cualidades que claramente hacen a una excelente artista.

Marcela Ramírez me habló con su corazón, por medio de sus sueños cumplidos y por cumplir, me hizo volar y creer. Logró hacerme ver el arte en su mirada, sus palabras, sus movimientos, su sutileza y sus manos.
:p>Marcela Ramírez me habló con su corazón, por medio de sus sueños cumplidos y por cumplir, me hizo volar y creer. Logró hacerme ver el arte en su mirada, sus palabras, sus movimientos, su sutileza y sus manos.



Mateo López: un paisa con alma de acordeón vallenato

“Desde ya sueño con llegar muy alto y estoy luchando por eso, practico a diario para lograr ser un rey vallenato”, expresó Mateo López Peláez.

María Teresa Diez acompañada de Mateo López Peláez.


Por María Teresa Díez Arango

Piel trigueña, cabello castaño oscuro, ojos cafés y una sonrisa casi perfecta, es la descripción ideal para Mateo López, o más bien “Teo”, como lo llaman sus familiares y amigos. Con solo 14 años se ha ganado el reconocimiento de ser uno de los mejores acordeoneros paisas, a tal punto que ha llegado a tocar con artistas como Silvestre Dangond y Jorge Celedón, conocidos como los grandes del vallenato.

A las diez de la mañana del viernes 5 de noviembre me encontraba en el colegio San José de La Salle, más precisamente en la oficina del coordinador de bachillerato, cuando llegó Mateo un poco acelerado porque había acabado de salir de un parcial de inglés, sin embargo me saludó de beso y se sentó.

Mateo López tenía el uniforme de gala del colegio, la camisa por fuera del pantalón, el pelo peinado hacia arriba, el morral puesto en un solo brazo y el Blackberry en la mano.

El ambiente era un poco incomodo, las puertas y las paredes eran en vidrio, y había mucha gente entrando y saliendo de la oficina. Entonces le pregunté si era mejor hacer la entrevista en otro lugar, pero él me dijo que lo intentáramos ahí.

¿Cuántos años tiene?
“Tengo 14 años.”

¿Cuánto tiempo lleva tocando el acordeón?
“Llevo un año y siete meses más o menos. Aprendí aquí en Medellín y me fui veinte días para Valledupar, pero regresé para prepararme y concursar en un festival vallenato.”

¿Qué lo motivo para aprender a tocar el acordeón?
“Viendo a los acordeoneros en los videos de Diomedes y de Silvestre Dangond, me dieron ganas de hacer lo mismo y por eso me metí en este cuento.”

Mientras respondía a mis preguntas, entró a la oficina un joven de once grado que necesitaba hacer unas llamadas para ultimar detalles del “Prom”. Así que decidimos cambiar de lugar y Mateo me recomendó ir al bloque administrativo del colegio donde continuamos con la entrevista.

Cuando le dijo a su familia que quería aprender a tocar el acordeón, ¿ellos lo apoyaron?
“Sí, me apoyaron. Me dijeron que esperáramos un tiempo para ellos poder comprarme un acordeón, pero como yo tenía unos ahorros me lo compre yo mismo.”

¿Qué valor tiene este instrumento?
“Un acordeón cuesta como dos millones y medio de pesos.”

Dicen que el acordeón es un instrumento difícil de tocar, ¿qué piensa usted?
“No, pues como me dice mi mamá “es gusto de muchos y virtud de pocos” porque por ejemplo hay mucha gente en este colegio que le gusta el acordeón pero no tiene virtudes para tocar este instrumento.”

En medio de la conversación escuchamos un ruido de un niño de aproximadamente siete años que venía corriendo por las escaleras. A raíz de esto paramos la entrevista, nos desconcentramos y nos miramos como preguntándonos qué pasó. Pero al ver que no era nada, nos reímos y seguimos la entrevista.

¿Cuánto tiempo dedica diariamente a esta actividad?
“Todos los días toco acordeón más o menos una hora. Los días de clase son dos horas y media y así es todos los días. Ya los sábados por la noche en fiestas si toco unas cinco horas.”

¿Cree que su rendimiento en el colegio se puede llegar a ver afectado por el tiempo que le dedica al acordeón?
“Pues quita tiempo porque el acordeón necesita mucha práctica y hay veces uno necesita hacer varias cosas cuando es época de exámenes. Sí, por parte sí puede quitar tiempo y bajar el rendimiento en el colegio.”

¿Cómo inició la carrera como acordeonero?
“Empecé aquí con un profesor, duré con él como dos meses y me salí. Luego empecé a coger el instrumento yo solo, a tocar canciones con mis papás, con mi familia, pues así en reuniones. Ya se me fueron abriendo las puertas y así he podido montarme con muchos artistas en conciertos grandes.”

¿En qué eventos ha participado?
“Bueno, pues con Jorge Celedón, en la caseta vallenata de la Feria de las Flores; el día del amor y la amistad, con Silvestre Dangond; en el coliseo de Llanogrande con Hebert Vargas; y con el Binomio de Oro en la discoteca Palmahía.”

¿Cómo consiguió tocar con estos artistas?
“Pues los contactamos mi papá y yo. Hablamos con ellos, me dijeron que sí, que me daban la oportunidad, me monte al escenario y quedaron satisfechos.”

Entonces, ¿se puede decir que fue por “rosca”?
“¡No! (risas) fue porque mi papá se pudo comunicar con los contactos de él y ellos dijeron de una que sí.”

¿Qué siente cuando se sube a un escenario?
“Pues antes de montarme me siento muy nervioso, siento mucha ansiedad, pero ya cuando me monto a la tarima me siento confiado de lo que sé hacer y muy satisfecho, pues me da felicidad al ver a todas las personas que me apoyan.”

¿Ha participado en algún festival vallenato?
“No, pero si Dios quiere y lo permite, el otro año estaré en la Costa, en Montelíbano. Si me siento preparado y estoy tocando bien, iré representar a Antioquia en el Festival Vallenato de Valledupar.”

En lo artístico y más que todo en la música se ve mucho la envidia y la competencia. ¿Usted con solo 14 años cómo maneja este tema?
“Sí, me ha tocado estar con gente que le tiene envidia a uno, al ver que alguien con tan pocos años se monta con artistas grandes, pero nunca me dicen nada. Son muy repelentes y muy secos cuando ven que uno está interpretando con los grandes.”

¿Alguna experiencia para contar?
“Recuerdo que en la caseta vallenata al ver que yo me monté primero con Jorge Celedón, el grupo de Silvestre Dangond no aceptó y no me dejaron tocar como lo tenía planeado.”

Al terminar la entrevista le pedí a Mateo que se tomara una foto conmigo, pero en el lugar que estábamos no había alguien que nos pudiera ayudar, así que intentamos tomarla nosotros mismos. Como no lo logramos, bajamos a buscar quién nos pudiera tomas la foto y finalmente la conseguimos. Mateo se despidió de beso y muy amablemente se ofreció a ayudarme cuando fuera necesario.

Espadas sin Sangre

Por María Patricia Pareja

Escudo de Mil Espadas.


 “Espadas sin Sangre es una nueva cultura que empezó hace cuatro años con el nombre de Mil Espadas”, afirmó David Gómez, un joven de 22 años que vive en el barrio Laureles de Medellín, su hobbie es practicar este juego de rol en sus ratos libres y la música que más le gusta es el Viking Metal.

“Decidimos volverlo más que un juego de rol y quisimos convertirlo en una comunidad cultural, no sólo de venir los sábados a divertirnos con el juego de las espadas, sino también hacer actividades como cine foros y conferencias.
El escudo, una de las armas de los vikingos.

Dentro del grupo no manejamos ideologías políticas, religiosas, ni cosas por el estilo, simplemente nos dividimos según los fines del juego en subgrupos llamados clanes.

Cada uno de los clanes adopta un tipo de cultura que le guste; por ejemplo está el clan Melec, una cultura de bárbaros, y el clan Kyoto, que son samuráis. Hay otros a los que les gusta más por el lado del juego de rol como Vanhamel o el clan de Dor Thalion, pero en general hay diferentes símbolos que pueden adoptar los clanes, y solo como juego no como cultura general.

Nuestro lenguaje son palabras normales. Las pocas palabras raras que utilizamos tienen que ver más que todo con los nombres de los juegos; por ejemplo el Milit, que es una guerra de todos contra todos dentro de una tarima.

En la forma de vestir cada quien es libre de venir a jugar como quiera. Hay unos que vienen de pantaloneta con camiseta, hay otros que nos gusta venir como si estuviéramos en la época para representar el rol, pero la vestimenta no es un reglamento a cumplir.”

Juan José Velásquez, otro de los integrantes de Espadas sin Sangre, dio una explicación sobre las armas que utilizaban los vikingos.

Integrantes del grupo Espadas sin Sangre.
“Las armas convencionales dentro de la comunidad vikinga son dos: las espadas, que solo los nobles o la gente más rica las obtenían ya que los materiales para forjarlas eran muy escasos y muy caros; y los escudos, que los tenían la mayoría de los vikingos y por lo general se acostumbraba a pintar diseños sobre ellos.”

David Gómez, otro practicante de esta cultura, afirmó: “Normalmente jugamos en el parque de la Villa de Aburrá, pero por métodos de juego y por variar un poco a veces pasamos a otros lugares de la ciudad, como el primer parque de Laureles, el parque de la Matea, y en ciertas ocasiones vamos a acampar o a hacer actividades en Santa Helena o bosques por el estilo.”

Jugando a ser vikingos en un parque de Medellín.

Además dijo: “Nuestro medio para convocar a los juegos o reuniones es Internet. En el grupo de Facebook, que es nuestra página oficial, publicamos cada cosa que sucede los sábados y las actividades que se van a realizar en la semana. También hay chistes contados por nosotros, sección de objetos perdidos y de gente que quiera vender o comprar cosas que no tenga, pero más que todo es una herramienta que nos ayuda a difundir información.”

 Para finalizar, todos ellos coinciden en decir que este juego combina la emoción con la fantasía de los juegos de rol ambientados en las edades de la espada e invitan a todos los interesados a que participen en esta actividad. 

Un hombre comprometido con la cultura

Por María Alejandra Escobar Saldarriaga

Marco Mejía, director y gestor cultural de Comfenalco Antioquia


El Sistema del Subsidio Familiar, encargado de las Cajas de Compensación Familiar y regulado por la Ley 21 de 1982, procura en general el alivio de las cargas familiares que representa su sostenimiento y desarrollo como núcleo básico de la sociedad.

Algunas Cajas de Compensación Familiar como Comfenalco Antioquia, autorizadas por la misma Ley y desplegando su experiencia, capacidad y vocación de servicio para el mejoramiento de las condiciones de vida de la población trabajadora, de aquella que no se encuentra vinculada a la fuerza laboral y de sus familias, incursionaron en el campo de la salud y se organizaron como Empresas Promotoras de Salud (EPS) y Administradoras del Régimen Subsidiado (ARS), encargadas de garantizar para todos sus afiliados el cumplimiento del derecho constitucional a la salud y la Seguridad Social.

El hombre que hace posible los eventos culturales en Comfenalco es Marco Antonio Mejía, un hombre con una apariencia de ser una persona seca y seria, un rostro impenetrable, y él lo reconoce; sin embargo, es un ser abierto, con una gran cantidad de conocimientos los cuales está dispuesto a compartir.

Marco Mejía es director y gestor cultural de Comfenalco, oriundo del sur del Valle del Aburrá, de Caldas, nació en el año 1956 en una familia modesta conformada por cuatro hermanos, padre y madre.

Nació en un ambiente muy ligado a la cultura y el cine, en la casa donde Marco vivía se repartía un periódico liberal de la época llamado El Correo, esto lo motivó a la lectura, sin contar que él era el lazarillo de su padre, pues era ciego, y desde los cuatro años llevaba a Marco a las salas de cine, desarrollando en él un gran amor por la cultura.

Desde el bachillerato sintió una tendencia grande hacia la literatura y a la filosofía, leía mucho a Vargas Vila, a pesar de que era un escritor que los adolescentes no lo valoraban porque fuera bueno o no, sino por el espíritu de rebeldía.

Estudió Filosofía y Letras en la UPB y luego hizo una especialización en periodismo investigativo en la Universidad de Antioquia.

Es todo lo contrario a lo que su apariencia demuestra, su simpatía y humildad creó un ambiente de confianza y allí comencé a preguntar.

Su gusto por la cultura es la sumatoria de muchas cosas, el contacto con las comunidades y el trabajo le tocó hacer en el Palacio de la cultura Rafael Uribe Uribe durante siete años, entre otras cosas.

Como gestor de Comfenalco la labor fundamental en el área de cultura es desarrollar una agenda que tiene tres niveles diferentes: el primero es nutrir los programas propios de Comfenalco, sobre todo los que se desarrollan sobre las bibliotecas mismas; el segundo es participar en los procesos de la ciudad, donde planteamos proyectos que cubren el área metropolitana o incluso la región, y la tercera labor es de investigación, donde Comfenalco está en una permanente labor de investigación en procesos culturales.

Al preguntarle en cuál de estas labores se siente más cómodo, Marco respondió que se siente cómodo en todas estas funciones porque aunque todas son muy distintas, todo persigue un mismo objetivo que es formar público, crear un usuario que tenga un nivel crítico, que se logra a través de los distintos elementos; allí pude ver algo muy claro y es que a él le apasiona su trabajo.

Continuamos hablando de la calidad de los espectáculos artísticos que hemos visto en la ciudad. Allí puso una cara de desagradó que me intimidó un poco, sin embargo respondió afirmando que la puesta por eventos culturales dentro de la ciudad viene en un momento de crisis en Medellín en que los escenarios están vacíos, los teatros no se atreven a programar cosas importantes y sobre todo por la imagen que ha tenido Medellín, casi nadie quiere venir y me refiero a los artistas o a los grupo.

“Apostamos a seleccionar un tipo de artistas que se animaran y que animara a la gente a asistir a los espectáculos, y que ellos mismo se conviertan en embajadores o mensajeros de que la ciudad no es lo que simplemente la prensa difunda con un sentir muy amarillista”.

En fin, las dificultades para él son muchas, la parte presupuestal ha sido un gran obstáculo, realizar cualquier evento tiene unas exigencias y unos trámites que para muchos no son fáciles de hacer y Colombia tampoco da un gran apoyo a la parte cultural.

Violencia y cultura
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En las actuales condiciones de violencia de la ciudad, según su experiencia y pensamiento, ¿cómo serían las dinámicas culturales a seguir, para construir un ciudadano más comprometido con los procesos de vida? Al hacerle esta pregunta Marco primero contextualizó la respuesta, habló de la violencia en Colombia y en el mundo pero concluyó diciendo que “el fenómeno de la violencia en Medellín no es sólo en Medellín, es el resultado de un mal manejo a nivel de todo el país, del control del narcotráfico y eso no se ha ido en ningún momento”.

“Las opciones culturales son esenciales e importantes porque ofrecen alternativas, sobre todo a los jóvenes, diferentes a exponer su vida, a esas situaciones que los atraen bastante, por eso fue ejemplar un proyecto cultural como el que hizo Barrio Comparsa en momentos en que Castilla estaba completamente dividido por territorios, Fernando creó un conglomerado de jóvenes de cada uno de esos barrios que no se podían cruzar los territorios y la comparsa salía y violaba todos los límites de los barrios y no les pasó nada, entonces con ese proyecto empezó a crecer la ciudad con presencia del Estado en comunidades abandonadas que eran del cultivo del narcotráfico”.

“El poder crear emprendimientos culturales en las comunidades que son afectadas por estos elementos de violencia puede ser una salida importante y esencial, precisamente en eso estamos, sin embargo no podemos decir que la cultura es la salvación y la respuesta a la violencia, pero es una opción.”

Fuera de su papel como gestor cultural, Marco Antonio Mejía forma parte de juntas de otras instituciones culturales que tienen como compromiso crear espacios de convivencia de encuentro en la ciudad, “estamos con proyectos acompañando los eventos del Museo de Antioquia, del Museo de Arte Moderno, la Alianza Francesa, Festival de poesía y festivales musicales, también hace parte del Consejo Municipal de Cultura”.

Al preguntarle a qué se dedicaría sino trabajara en una institución, me respondió con una gran seguridad y sin titubear que su otro objetivo es escribir, disponer de más tiempo para escribir.

Periodismo investigativo
Usted ha hecho una especialización en periodismo investigativo. A su juicio, ¿cuáles son las causas que impiden hacer en Colombia un buen periodismo investigativo?
“Los medios donde se ejerce el periodismo. Aunque Colombia ha tenido maestros del buen periodismo y han existido periódicos que han representado un papel importante en la opinión, no hay una cosa que sea coherente y congruente y tenga una lógica entre el periodismo que está comprometido con una sola cosa, la verdad.

El periodista solamente puede rendirle pleitesía a la verdad y no al poder, entonces los medios que nosotros tenemos por lo menos la mayoría, son medios ligados al poder, le cantan al poder, le tapan los problemas al poder, entonces no juegan el papel fundamental que es de la opinión y ésta tiene que ser libre, verdadera y sobre todo objetiva.

Entonces en el periodismo uno se acerca a la formación periodística teórica, uno conoce todos los componentes o las características del periodismo europeo, norteamericano, latinoamericano y recibe una formación que a uno le permitiría ser un buen periodista, pero sale a la realidad, al medio, y no encuentra dónde decir y hacer las cosas. El periodista enfrenta una realidad que lo estremece y a la vez lo suprime”.

Hasta el momento, la única frustración de Marco es no poder llegar con una mayor cobertura a las regiones del departamento que están más alejadas, que están en el olvido, “sin embargo Medellín por lo menos tiene una oferta cultural grande”, dice plena seguridad.

Al terminar la entrevista le agradecí por su tiempo y me contestó con el único chiste y la única cara agradable que le vi durante la entrevista: “Espero que su profesor le ponga 5.0”.